Viviendo en Terengganu

Gracias a nuestro curso de estudio mega internacional tuvimos la oportunidad de vivir un semestre en Malasia tomando cursos en el Instituto de Oceanografía de la Universiti Malaysia Terengganu (UMT). Fuimos recibidos con los brazos abiertos por parte de todos los estudiantes y profesores.

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Decidimos vivir divididos entre casas del barrio Tok Jembal, a pocos minutos caminando del campus universitario, literalmente enfrente del océano pacífico (mar del sureste asiático) y en el hostal universitario. Los estilos de vida eran muy diversos: en casa vivíamos como una gran familia, estábamos en tres casas modernas y pobladas por estudiantes de cada continente, sin wi-fi, (excepto una de las tres, que cordialmente compartía su internet con los de las otras casas) pero con dos cocinas muy bien equipadas y con objetos que cambiaban de casa cuando fuera necesario. Una especie de grande zona erasmus, al atardecer se iba a la playa a nadar, después de cenar en un de los restaurantes de la playa, veíamos una película todos juntos o simplemente cotorreábamos hasta tarde.

El hostal permitía una situación más íntima, con recámaras individuales, sin cocina, en la mitad de la vida del campus por lo tanto con los estudiantes locales. El centro deportivo súper equipado y la biblioteca permitían correr, nadar y estudiar con toda serenidad y en tranquilidad, la variedad de restaurantes y situaciones creadas por los estudiantes hacía que el campus estuviera animado a cualquier hora del día y de la noche! Animado pero siempre bastante silencioso, característica que para una italiana y una mexicana no puede pasar desapercibida..!

Un punto en común importante es el hecho de estar completamente aislados. Vivíamos lejos de la verdadera ciudad, y también lejos de casi cualquier supermercado. Para movernos teníamos que llamar un taxi o usar un mítico bas sekolah, los autobuses escolares que nos transportaron por pocos ringgits y en los que vivimos divertidas aventuras (desde supermercado, karaoke y festival tailandés!). Ya que la comunicación entre el chofer y nosotros era limitada y todo era entre señas de tiempo y lugar.

Ver tantos chicos extranjeros no es una cosa común para alguien que vive en Kuala Terengganu, por lo que éramos siempre el centro de atención! Esto quería decir que no podíamos en ningún momento desalinearnos, principalmente referente a los hábitos locales. El estado de Terengganu es en su mayoría musulmán y como es bien sabido, el cubrirse el cuerpo en esta religión es una de las prioridades. Por lo que adiós a los vestidos cortos de Martina, y adiós a las blusas veo-no-veo de Colu. A pesar del tremendo calor las rodillas tienen que ir cubiertas así como los hombros. Nada de velo en la cabeza, tranquilos! Nos acostumbramos pronto a nadar en el mar vestidos, no nos hemos bronceamos como para dar envidia a los amigos en casa, pero esto no nos ha costado tanto trabajo.

Lo que para algunos de nosotros nos ha pesado más es la extrema dificultad para encontrar alcohol, pero afortunadamente en las lejanías de Chinatown habíamos encontrado un pequeño proveedor, por lo que nuestras fiestas al final siempre terminaron con un par de cervezas Tiger y algunas veces con licores de dudosa calidad. Esto en la casa, por que en el campus era súper prohibido introducir cualquier tipo de bebida alcohólica.

En los meses vividos tuvimos contacto con muchos estudiantes y vecinos de casa locales algunos de los cuales se volvieron verdaderos amigos y referencia sobre las costumbres. En nuestra vida cotidiana algunos amigos como Rabitah, Eleonie, Azie, Chaizani y su esposo Wakman y Jarina fueron fundamental apoyo en momentos de dificultad mostrándose con alegría la belleza del lugar y permitiéndonos adentrarnos en la cultura de la Malasia Peninsular. Y sobre todo, gracias a ellos que nos enamoramos de las sonrisas, gentileza, disponibilidad, del respeto de quien nos abría sus puertas y quien goza de recibirnos cada día en Kuala Terengganu. Nos gustaría que este texto sirva de reflexión a cada uno de nosotros de cómo recibimos a los otros y cómo respetamos las costumbres diversas. Hay pocos dichos que se comparten al 100%, pero uno nos parece una especie de ley universal: Da y recibirás!

 

anais
Photo by Anaïs Bonnefond

 

 

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